Wednesday, 20 April 2016

La Elegida - Kiera Cass - Epílogo Extra

¡Hola! Bueno, aquí está un epílogo extra de La Elegida el libro final de la trilogía La Selección de Kiera Cass. Algunos igual conocían la existencia de este epílogo, pero quizá no todos. Si no lo habéis leído os lo voy dejar aquí para que podáis hacerlo. CONTIENE SPOILERS DE "LA ELEGIDA".




 EPÍLOGO EXTRA


Medio dormida, sentí cosquillas en mi hombro. Estaba sucediendo otra vez, instintivamente me alejé. El cosquilleo regresó, viajando a través de mi espalda. Oh, no era una brisa al azar u otra pluma que había escapado de mi almohada.

Eran besos.

Con los ojos aún cerrados, sonreí para mis adentros mientras Maxon apartó un mechón de cabello para encontrar un nuevo lugar que besar. Despertar con la sensación de Maxon respirando en mi piel me recordó como terminamos anudados en estas sabanas en primer lugar.

Me reí mientras su boca tocó un punto delicado en mi cuello.

-Buenos días cariño -susurró

-Buenos días.

-Me preguntaba,- comenzó, murmurando las palabras en mi mejilla cuando me volteé, -ya que es mi cumpleaños, ¿crees que podríamos pasar el día entero en la cama?

Sonreí y obligué a mis ojos soñolientos a abrirse.

-¿Y quién gobernará el país?

-Nadie, deja que se caiga en pedazos. Siempre y cuando tenga a mi America en mis brazos.

Su cabello era un perfecto desorden, y él estaba tan cálido que cada partícula en mi cuerpo no quería más que estar aquí con él. Era completamente fascinante para mí la manera en que el amor creció. No dejaba de pensar que había encontrado una manera de darle todo lo que tenía, pero entonces aprendería una nueva peculiaridad, escuchar una nueva historia, ir a través de una nueva experiencia y mi corazón se hinchó

-¿Pero que hay de la fiesta? Pasamos semanas planeándola- me quejé.

Apoyó la cabeza en su mano -Hmm. Está bien, nos tomaremos 10 minutos para acabar con la fiesta y volveremos aquí.

Maxon envolvió sus brazos alrededor de mí y reí mientras él me cubría de besos.

Estábamos tan distraídos que incluso no escuchamos al mayordomo abrir la puerta.

-Su majestad hay una llamada de...-.

Antes de que él pudiera terminar, Maxon le lanzó una almohada y el mayordomo retrocedió al pasillo cerrando la puerta detrás de él. Hubo una pausa antes de que una voz amortiguada se escuchara.

-Lo siento, señor.

Me había acostumbrado a la falta de privacidad desde que vivía en el palacio, y en cuanto a momentos incomodos, este es uno de los mejores. Cubrí mi boca tratando de contener la risa, y cuando Maxon vio mi sonrisa, sonrió también.

-Bueno, creo que eso responde a mi pregunta.

Me senté a besar su mejilla e inmediatamente sentí una oleada de mareos.

-Oh.

-¿Estás bien?

-Mmhm- balbuceé, cubriendo mi boca. -Me he sentado muy rápido.

Él recorrió mi espalda con su mano, y me dejé caer sobre él.

-Otra vez. ¿A qué hora es la fiesta?

-A las seis. Todos vienen, incluso mi madre.

-Oh, entonces será realmente una fiesta.

Le golpeé.

-¿Alguna vez lo olvidarás? Fue una vez.

-Ella bailó en la fuente en Nochevieja, America- dijo con diversión infantil en los ojos.- Fue asombroso y nunca lo olvidaré.

Suspiré.

-De cualquier modo, no llegues tarde. Me iré a vestir. Te veo en el desayuno.

-Está bien.

Saqué la sabana de la cama mientras me levantaba y me enrollé con ella.

Él se recostó y me vio ir.

-De todos tus vestidos, ese es mi favorito.

Mordí mi labio mientras lo miraba una última vez antes de abrir la puerta que me lleva a mi suit. No había manera de que tuviera suficiente de él.

Mary estaba esperando por mí, por supuesto. Ella estaba acostumbrada a mirarme volver de la habitación de Maxon o verlo a él retirarse de la mía, pero estaba conociendo esa sonrisa que me da cada vez.

-Buenos días su majestad- me recibió con una reverencia.

-Entonces, ¿pasó buena noche?

-¡Limpia esa sonrisa de tu cara!- Bromeé, tirándole la sabana y corriendo al baño.

Había estado preocupada por el corte de mi vestido, pero quedaba espectacular. Las cabezas voltearon cuando caminé dentro de la fiesta e intenté aceptar la atención amablemente. Incluso dos años después de haberme casado, ser  el centro de atención era algo a lo que me tenía que acostumbrar.

May se precipitó a mi lado.

-¡Te ves radiante Ames!

-Gracias. Tú tambiés estás muy bien.

Le toqué uno de sus rizos perfectamente colocados y me maravilló lo bien que mi hermana se había adaptado a la vida de la realeza. No me sorprendía. Siempre siendo encantadora y burbujeante, tan pronto como ella y mi familia se mudaron a los Ángeles, May se convirtió en la favorita de los medios. Mientras que un montón de fotos mías serían impresas mañana, habría dos veces más de May.
 
-¿Te sientes bien?- Me preguntó.

-Sólo un poco distraída. Ve, diviértete. Necesito asegurarme que todo salga sin problemas.

-¿Divertirme? ¡Estoy en eso!

Salió disparada, saludando a la gente. Estaba segura que ella no se daba cuenta de lo chispeante que era. La fiesta estaba en pleno apogeo por ahora y se veía que la gente disfrutaba de ellos. La decoración era simple, las luces eran encantadoras, y los músicos estaban haciendo un excelente trabajo.


Espero que Maxon este complacido.

Hice mi camino a través de la pista, algunas muestras de los bocadillos estaban en mi camino. Ni una de la comida se veía terriblemente apetitosa. Que sean las favoritas de Maxon, no quiere decir que sean las mías. Sólo espero que todos los demás disfruten la selección.

Me estiré de puntillas, escaneando la habitación. Si Maxon me ha escuchado, el debería estar por aquí en algún lugar ahora. No lo encontré, pero si vi a Marlee. Ella se precipitó nada más, dejando a Carter hablar con alguno de los guardias.

-La fiesta es asombrosa America- dijo demasiado efusiva, besando mi mejilla.

-Gracias. Estoy tratando de encontrar a Maxon, ¿lo has visto?

Ella se giró para buscar conmigo. 

-Lo vi viniendo, pero no tengo idea de donde está ahora.

-Hmm, tendré que dar una vuelta. ¿Cómo está Kile?

Sonrió ansiosamente.

-Bien. Estoy tratando de acostumbrarme a dejar que una niñera lo cuide.

Kile estaba justo sobre el año, y Marlee lo adoraba absolutamente. –Tanto como yo. Él era el único hombre que pasaba tiempo en el salón de mujeres sin pedir expresamente permiso.

-Estoy segura que él lo está haciendo bien Marlee. Y te hará bien pasar un tiempo con Carter a solas.

Asintió con la cabeza.

-Tienes razón. Los dos nos estamos divirtiendo. Pero sólo espera y verás. Es difícil dejarlo aunque sea por un rato.

Sonreí.

-Sólo puedo imaginarlo. Ve, disfruta algo de la comida. Te veré después.

-De acuerdo. 

Me dio otro beso e hizo su camino de vuelta hacia Carter.

Serpenteé alrededor del salón buscando a mi esposo. Cuando finalmente lo vi, mi corazón se iluminó. No simplemente porque estaba feliz de encontrarlo, era porque él estaba hablado con Aspen.

Aspen ya no necesitaba el bastón para caminar, pero había veces en las que todavía cojeaba, especialmente si estaba cansado. Todos consideramos un milagro que haya sanado tan bien, pero si alguien podría haberse curado a través de pura determinación, ese era Aspen.

Se veían enfrascados en su conversación, me moví cerca, llegando detrás de ellos. 

-¿Fue duro tu primer año? Muchas personas dicen que lo es pero vosotros dos parecías hacerlo bien. -Dijo Aspen.

Él y Lucy habían planeado casarse no mucho después que Maxon y yo lo hiciésemos, pero cuando su padre enfermó todo fue suspendido. Él eventualmente se recuperó, pero incluso después de eso Aspen arrastro su pie más de lo que lo necesitaba. Sospeché que tuviera miedo de que Lucy pudiera cambiar de idea y me culpé de ese miedo. Ellos estaban bien el uno para el otro, él nunca necesitó dudar. Y cuando ellos finalmente ataron el nudo, yo estaba tan feliz como el día de mi boda.

Maxon suspiró.

-Es difícil de explicar, no creo que la parte del matrimonio fuera tan dura como los deberes. Era mucho pedir para ella entrar en el rol de reina cuando apenas se había acostumbrado a la idea de ser una princesa.

-¿Pelearon?

-¿Estas bromeando? Eso es lo mejor que sabemos hacer.

Él y Aspen compartieron una risa. Quería estar ofendida, pero era cierto.- Nosotros éramos buenos discutiendo. Aún que habíamos cesado mucho.

-No sé por qué se siente como un gran problema.- Dijo Aspen dejando de reír. -Buscamos casarnos por tanto tiempo. ¿Por qué se siente abrumador ahora que lo estamos?

-Es el título- Maxon afirmó dando un sorbo de champán. -Da miedo ser un esposo. Se siente que hay más que perder. Fácilmente estaba más preocupado por el título que por ser llamado rey.

-¿En serio?

-En serio.

Aspen estaba callado considerando esto.

-Escucha,- empezó Maxon.- Este no soy yo echándote. Tú siempre serás bienvenido aquí. Pero tal vez lo que Lucy y tu necesitáis es vuestro propio hogar.

-¿Qué? ¿Cómo una casa?

-Mira alrededor, lleva a Lucy contigo y mirad si encontráis un lugar que os guste, eso se sentiría como que están trabajando en algo juntos. Hacer una vida juntos sería más fácil si tuvieran una casa que fuera realmente suya.

-Marlee y Carter lo hacen bien aquí.

-Ellos son una pareja diferente.

Aspen miró abajo, y pude ver que algo de esto le hizo sentir como que había fallado. 
Maxon le dio palmadas en la espalda. 

-No confío en mucha gente del modo en que confío en ti. Has hecho mucho por America y por mí. Sólo tienes que mirar. Mira si hay algo allá afuera que vosotros realmente queráis, y si lo hay, considéralo un regalo de nosotros.

-Es tu cumpleaños. Se supone que eres el único recibiendo regalos- Aspen protestó pero había una sonrisa en su rostro al mismo tiempo.

-Tengo todo lo que quiero. Un país en alza, un matrimonio feliz y buenos amigos. Salud, señor.

Aspen levantó su copa con una sonrisa y bebieron. Parpadeé lejos mis lágrimas de felicidad y me acerque tocando a Maxon en el hombro.

Se dio la vuelta y rompió en un rayo de sonrisa.

-Ahí estas, cariño.

-¡Feliz cumpleaños!

-Gracias a ti. Esta es la mejor fiesta que he tenido.

-Lo has hecho bien, Mer- añadió Aspen.

-Muchas gracias a los dos. - Me giré hacia Maxon.- Necesito robarte un momento.

-Por supuesto. Hablaremos más tarde- le prometió Maxon a Aspen y me siguió desde la habitación.

-Por aquí- Le indiqué tirando de su brazo.

-Perfecto -dijo mientras caminábamos en el jardín.- Un descanso de la locura.

Reí poniendo mi cabeza en su hombro. Sin instrucciones, nos llevó hasta nuestro banco, y nos sentamos, el mirando al bosque y yo mirando al palacio.

-¿Champán?- me ofreció lo que quedaba de su copa.

-No gracias.

Tomó un sorbo y suspiró con satisfacción.

-Esta fue una gran elección, de verdad America, este fue el mejor cumpleaños que podría haber esperado. Bueno, el segundo mejor. Todavía me sigue gustando la opción que se me ocurrió esta mañana.

Sonreí.

-Tal vez el próximo año.

-Espero que lo mantengas.

Tome aire.

-Escucha, sé que tenemos toda una noche nuestra por delante, pero quería darte tu regalo de cumpleaños.

-Oh, cariño, no necesitas darme nada. Cada día contigo es un regalo. -Se inclinó y me besó.

-Bueno, no tenía planeado darte un regalo, pero entonces algo se presentó solo, así que aquí vamos.

-Está bien, entonces- dijo poniendo su copa en el suelo.- Estoy listo. ¿Dónde está?

-Ese es el único problema, -empecé. Sentí que mis manos empezaban a temblar.- No llegará en realidad hasta dentro de unos siete u ocho meses.

Él sonrió pero miró de soslayo.

-¿Ocho meses? ¿Qué en el mundo podría tomar… -A medida que sus palabras se alejaron, también lo hicieron sus ojos, dejando mi cara y que se dirigían a mi estómago. Parecía esperar verme diferente, para mí ya estaba tan grande como una casa. Pero hice mi mejor esfuerzo para esconder todo: el cansancio, las náuseas, el repentino disgusto por la comida.

Él miraba una y otra vez, y yo esperaba por una sonrisa suya o que riera o que saltara de arriba abajo.

Pero él se sentó ahí, hasta el punto que empezó a asustarme.

-¿Maxon? -Extendí la mano y toqué su pierna. -Maxon ¿Estas bien?

Él asintió con la cabeza, sin dejar de mirar a mi estómago. Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras hablaba.

-¿No es extraordinario? De repente te amo mil veces más- dijo, en voz baja y con admiración. -Y yo que creía imposible encontrar el amor en persona de la que no sé nada. -Finalmente me miró.- ¿De verdad vamos a tener un bebé?

-Sí,- respiré, bien también.

Sus ojos se iluminaron.

-¿Es un niño o una niña?

-Es demasiado pronto para decirlo-, le dije con lágrimas de felicidad.- No hay mucho que el médico pueda decir aún, excepto que alguien está definitivamente allí.

Maxon puso una mano suavemente sobre mi barriga.

-Vamos a acortar tus días de trabajo, por supuesto, o podemos cortarlos por completo si tenemos que hacerlo. Y podemos tener más criadas puestas de guardia.

-No seas tonto. Mary y Paige son suficientes. Además, ya sabes que mi madre va a querer estar aquí, y Marlee y May van a estar alrededor. Voy a tener demasiadas personas cuidando de mí.

-¡Como debes!

Tiré mi cabeza hacia atrás y me reí, pero cuando lo miré de nuevo, vi que su expresión se había oscurecido.

-¿Y si yo soy como él, América? ¿Qué si soy un padre terrible?

-Maxon Schreave, eso no es posible. En todo caso tú serás demasiado generoso. ¡Vamos a tener que contratar a la niñera más estricta del mundo sólo para igualar!

Él sonrió.

-Sin niñeras estrictas. Sólo niñeras buenas.

-Si tú lo dices, Su real esposo.

Maxon se aclaró la garganta y se enjugó las lágrimas.

-¿Estoy asumiendo que este es nuestro secreto?

Él sonrió ampliamente.

-De todos modos, ahora definitivamente tengo ganas de celebrar.

Él me levantó, apresurándome a entrar, y yo no podía dejar de reír. Me asomé hacia su expresión, tan esperanzado y emocionado, y yo sabía que estábamos apenas llegando a la mejor parte de nuestras vidas.



FIN 
 

2 comments:

  1. Sofii james4/20/2016

    AWW LLOROOO DE FELICIIIDAAADD����

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  2. Coni_bss1/07/2017

    No supero este epílogo, a pesar de haber leído tantas veces esto no pude soportar más...
    Luego de terminar la corona me entraron unas ganas enormes de volver a centrarme en la historia de Maxon y América, obviamente me encantó todo lo relacionado con Eadlyn y su selección, pero nada nunca superará cuánto amo la relación de Ames y Maxon❤

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